¿Quién no ha jugado al bingo alguna vez en su vida? Al menos, cuando crecíamos, siendo niños el bingo siempre resultó un juego familiar que se ponía sobre la mesa en cualquier día lluvioso. Crecimos jugándolo e incluso hasta lo jugamos con nuestros abuelos. Es un juego fácil y divertido que puede ser jugado por personas de todas las edades. De ahí el éxito de los juegos públicos de bingo. Obviamente cuando nos referimos a juegos por dinero deben ser respetadas las restricciones de edad de cada ciudad o país que en general rondan entre los 18 y 21 años de edad. Pero, de todos modos, a la hora de hablar del bingo, no podemos dejar de pensar en la similitud que existe entre este juego y la lotería tradicional de la cual podemos comprar billetes, los populares décimos de la suerte.
Para poder empezar una partida de bingo se necesitan distintos elementos. En primer lugar necesitamos un bolillero con número del cero al noventa y nueve. Además se necesita de un locutor o cantor que vaya enunciando en voz clara y alta los números a medida que estos van siendo extraídos del bolillero de uno a la vez. Por el otro lado necesitamos las tarjetas de bingo, que son esos cuadradillos de papel en los que iremos marcando los números que se encuentren allí y vayan coincidiendo por los que van siendo extraídos. Una vez que todo está preparado podrá empezar el juego. El objetivo del mismo es completar una línea donde todos los números que han sido extraídos queden marcados, pero el objetivo final es poder cantar bingo.
Cantará bingo el primer jugador que haya marcado cada uno de los números situados en su tarjeta, luego de haber sido anunciados por el cantor. La primera persona en cantar bingo será la que se haga acreedora del pozo o bolsa del bingo.
Como todo juego de apuestas o de azar, existen distintas versiones de este juego. Mas allá de la versión más tradicional, pueden encontrarse algunas variantes. Por ejemplo de puede jugar al bingo marcando líneas no solo horizontales, sino que también marcando las verticales o incluso las líneas diagonales. Es obvio también que el dinero que se encuentre en juego puede variar más que significativamente, desde grandes sumas, o volviendo al comienzo de nuestro artículo, ganarnos un helado que nuestra abuela nos comprará mas que gustosa.











